La prostitución invade la tecnología

Jun 9, 2008 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

– Periodista: ?Al?? para preguntar por el clasificado.

– Mildred: Eso es para trabajar en p?ginas Web con gente de otros pa?ses, si quieres me puedes dar una direcci?n y yo te visitar?a y te explico mejor.

– Periodista: En mi casa no puedo. ?Nos podemos ver en otro sitio?

– Mildred: S?, claro, si t? quieres puedes ir a mi casa hoy (viernes 2 de mayo) despu?s de las 10 de la ma?ana, les voy a explicar a dos ni?as que tambi?n est?n interesadas.

– Periodista: ?Nos explica a todas a la vez?

– Mildred: S?, claro, para que se den cuenta c?mo es el trabajo.

Concretada la cita, se llega a la direcci?n acordada, en el barrio Chorreras de Don Juan. Mildred, que ante su familia trabaja como vendedora de productos de belleza, dice que sigamos a la habitaci?n de ella. Mientras prende el computador habla con Johanna Pereira, era la otra mujer que se encontraba ese viernes al medio d?a en el cuarto; a ella ya le hab?an aprobado la p?gina, es decir que si ella quer?a pod?a empezar a trabajar en ese mismo instante.

El proceso de selecci?n consiste en enviar una foto con la c?dula, con el fin de certificar que la persona es mayor de edad y est? aceptando voluntariamente trabajar para ellos.

Mildred niega que recibe m?s dinero por vincular alguna persona. Por eso al preguntar informaci?n por el clasificado ella responde: "Vas, miras c?mo es el trabajo, si te gusta y te parece, entras, sino no, no pasa nada".

En Colombia, "los servicios de prostituci?n, en casas de lenocinio o en la Web, no son considerados delito, no existe pena. Es una forma de comercializaci?n pues si son mayores de edad no tienen problemas", afirma Ciro Alfonso Moreno Rodr?guez, jefe del grupo Investigativo de Delitos Inform?ticos de la Seccional de Investigaci?n Criminal de la Polic?a en Santander. Es por esto que los servicios se pueden anunciar libremente y sin temor a una represalia.

Mientras tanto, Mildred decidi? ingresar a la p?gina sin recatos y "trabajar" al mismo tiempo que ense?aba c?mo eran los trucos de complacer a los clientes sin tener que masturbarse.

Johanna s?lo pensaba en c?mo har?a para comenzar, pues en su casa no ten?a las dos cosas fundamentales: conexi?n a Internet y privacidad, es por esto que su jefe le prestar?a el computador. Seg?n la nueva trabajadora, su mam? permanec?a en casa, pero a pesar de la verg?enza que dec?a tener, sus ojos no ocultaban la felicidad por iniciar ese d?a y empezar as? a complacer sexualmente a un cliente que estar?a al otro lado de la red.

Mientras explica la idea del negocio, Mildred saca debajo de su cama una maleta de color azul turquesa que se encuentra asegurada con un candado para que su hijo de 10 a?os y su abuelita no vean lo que contiene, de all? obtiene tres consoladores de diferentes tama?os, uno muy grande, "es el que muestro a los clientes y les hago creer que es el que me introduzco por mis partes ?ntimas o mejor por donde el comprador prefiera que lo haga", asegura. El otro es m?s peque?o y dice que por medio de una maniobra lo cambia y es el que realmente utiliza.

Cuando el interesado prefiere, le pide que emplee dos consoladores, es ah? cuando recurre al tercero. Mientras va atendiendo a los usuarios, hace una demostraci?n de c?mo es que se debe complacer, poniendo uno en su parte ?ntima y otro como si hiciera sexo anal.

Entre otros objetos que tiene en la maleta y que poco deja ver, se encuentran unas medias negras, "es especialmente para un usuario que le gusta que le realice el espect?culo de piernas", afirma. Tambi?n se ven ligueros, ropa interior de color rojo, un l?quido vaginal, que lo aplica, haciendo creer que ha tenido un orgasmo.

Gonz?lez lleva cinco a?os en el negocio, empez? trabajando en un estudio, es un sitio de Internet que re?ne a varias mujeres para estos trabajos en la red, pero s?lo dur? cinco meses pues dice que exist?a envidia con el resto de las compa?eras y prefiri? retirarse. All? conoci? a ?Pascal?, el due?o de la p?gina para la que actualmente trabaja, su jefe y, seg?n ella, su amigo. Ella sigui? en contacto con ?l porque en una de las conversaciones intercambiaron el correo electr?nico. Despu?s de dos a?os de seguir hablando, ?l compr? los derechos de una p?gina y mont? su negocio, la llam? y le propuso trabajar con ?l.

A trav?s de chats cibern?ticos los clientes pueden intercambiar sus deseos o fetiches sexuales. Tambi?n cuenta con un perfil de las mujeres u hombres que se encuentran en el portal y pueden publicar videos er?ticos; cuando el cliente desee, tambi?n puede ingresar y pagar por verlos sin necesidad de iniciar una conversaci?n con la prostituta. Para obtener el servicio debe pagar entre 60 y 70 mil pesos el minuto, esto var?a de acuerdo con el sitio al que se ingrese.

Las personas que se vinculan en este negocio creen que es m?s sencillo pues no hay necesidad de tener contacto f?sico y no existe la preocupaci?n de una enfermedad de transmisi?n sexual (ETS). "Los que hacen parte de estas comunidades quieren explorar, otros porque buscan satisfacerse por Internet. Esto se debe a la falta de afecto, relaciones d?biles, baja autoestima e inseguridad", expresa la sic?loga Leidy Rivera; "se convierte en patol?gico cuando se vuelve adicto al ingreso a estos espacios Web y deja de mantener relaciones interpersonales cara a cara por estar inmersa en ese tipo de situaciones", concluy?.

Los j?venes que acceden vincularse a este ejercicio les pagan de 700 a 1.400 pesos el minuto, esto tambi?n cambia de acuerdo con el portal que las acepte. "Te damos varias p?ginas, primero te aprueban una, luego otra y puedes trabajar tres o cuatro al mismo tiempo", puntualiza Gonz?lez.

Seg?n la administradora de uno de los espacios virtuales, Carmen Otero Angarita, se ofrece total discreci?n y la ventaja es que el cliente se encuentra fuera de Colombia; por lo general las personas que adquieren este servicio son de Estados Unidos y Europa. Si alguien quiere contactarse con la prostituta puede ingresar f?cilmente, el ?nico requisito es realizar desde su tarjeta de cr?dito una transferencia electr?nica.

El ?truco?, como Mildred lo llama, es que inicien una conversaci?n privada, all? se va contabilizando el tiempo que duran y es cuando realmente se gana el dinero. Aunque no existe ning?n tipo de control sobre el ingreso a estos espacios virtuales, los administradores de estos sitios prefieren no dar datos ni hablar del tema detalladamente.

La sic?loga Luz Adriana Villafrade piensa que hoy en d?a hay personas que tienen intimidad a trav?s de la red pero, al igual que los otros tipos de prostituci?n, ya sea por necesidad o placer, la persona no puede perder la dignidad por dinero. Es as? como uno de los trabajos m?s antiguos del mundo est? recurriendo a los ?ltimos avances de la tecnolog?a del siglo XXI, tener intimidad con otra persona sin necesidad de tocarse, s?lo basta una buena conexi?n a Internet.

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