La UNAB le mete el hombro al Teatro Santander

May 6, 2009 | Institucional

Descontando la adquisición de la casa por parte de la Alcaldía (que tuvo un costo de 800 millones de pesos), ya han sido ‘patrocinadas’ 200 sillas, razón por la cual Marín Valencia confía en que en las próximas semanas los simpatizantes de la cultura se manifiesten con su aporte. También aseveró que los proveedores se han comprometido a proporcionar los materiales requeridos prácticamente a precio de costo.

El concepto del nuevo Teatro Santander está a cargo de Álvaro Tobón Hincapié, un arquitecto experimentado en este tipo de obras, como que fue quien tuvo a su cargo la remodelación del Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, así como del ‘Jorge Isaac’, de Cali.

Pensando en los artistas, los técnicos y el público, Tobón Hincapié afirmó que el Teatro Santander cumplirá con los estándares internacionales fijados en esa materia y para ello dispondrá -entre otras particularidades- de antesala, vestíbulo, camerinos para solistas, artistas, coros y extras, cinemateca, una gran sala de ensayo habilitada para formatos experimentales (mientras en el escenario principal se efectúa un montaje), talleres de mantenimiento, tramoya, pozo, espacio para que calienten y descansen los músicos, cuartos de máquinas, sonido, luces, utilería, vestuario, lavado y reparación, salón de maquillaje, montacargas, ascensor, puentes de iluminación, baterías de aseo, lugar de encuentro durante los intermedios, cafetería y hasta un restaurante abierto a la ciudadanía, todo pensado en la libre circulación de personas con limitaciones físicas y, como es obvio, con aire acondicionado y una óptima acústica.

A la vuelta de dos años, las tres abandonadas salas de cine (Cinemas 1 y 2 y El Cid) por donde hoy deambulan en las noches los espíritus aventureros de John Wayne, Gregory Peck, Marlen Dietrich y Marilyn Monroe, más la casona del antiguo Café Centenario en el que aún se escucha el eco de comerciantes, viajeros, pensionados y engominados donjuanes, se transformarán en una moderna edificación que albergará espectáculos de ópera, zarzuela, dramaturgia, orquestas sinfónicas como la de la UNAB, títeres y marionetas, entre otros.

“Una ciudad puede ser grande o pequeña, tener comercio o industria de mayor o menor tamaño, pero su verdadero desarrollo está en la cultura y en la educación. En esa medida sus habitantes tendrán garantizados su progreso, su tranquilidad y su mejor modus vivendi”, puntualizó Marín Valencia.

Vea la nota completa en Vivir la UNAB Edición 298.

Ir al contenido