La UNAB tiene un lugar en la Academia de la Lengua

Ago 4, 2008 | Institucional

La elección tuvo lugar el jueves 26 de junio durante la Junta de Académicos de Número, que decidió por unanimidad aprobar la designación de Gómez Gómez propuesta por el director de la Academia, Jaime Posada Díaz.

De esta forma, el fundador del Instituto Caldas y de la UNAB, entra a formar parte de esta corporación declarada por la Ley 2a de 1960 como "Cuerpo consultivo del Gobierno para cuanto se relaciona con el idioma y la literatura patrios, y la defensa del idioma"…

¿Qué significa ser "individuo correspondiente" de la Academia Colombiana de la Lengua?

Es ser miembro de la Academia. Todas las academias tienen dos clases de miembros: de número y correspondientes, porque como señalan el número por las letras del alfabeto, entonces cuando excede ese número la persona es correspondiente y puede ascender a miembro de número, si alguno de estos falta o fallece. Tanto los unos como los otros concurren a las reuniones y trabajan en los propósitos de la Academia.

¿Cuál va a ser su labor desde esa corporación?

Presentar trabajos, contribuir en las investigaciones lingüísticas y filológicas que haga la Academia y velar por el correcto uso del lenguaje. A eso me voy a referir en el discurso que diga en la posesión que va a ser a principios de octubre.

¿Qué se puede hacer desde las universidades para defender el idioma?

Difundirlo, revisarlo permanentemente y corregirlo cuando se use mal. Todo lo que produce una universidad debe ser modelo y por lo tanto hace falta pulir y revisar constantemente todo lo que sale de ella.

 ¿Y qué pueden hacer los estudiantes, inmersos hoy en un ambiente globalizado, con tecnologías como Internet?
 
La familiaridad en el trato induce frecuentemente a usar expresiones que no son de buen recibo. En Bucaramanga y en otros lugares uno escucha a los jóvenes saludarse en la forma más horrenda, como qué hubo, marica, es una expresión que antes causaba una riña inmediatamente y hasta un muerto, porque es una expresión ofensiva, denigrante al máximo y hoy por línea de menor resistencia hasta las niñas la emplean…

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Fuente: Vivir la UNAB, Edición No 280.
Autor: Ricardo Jaramillo P.

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