Manicurista: El trabajo de un servicio de belleza

Feb 4, 2020 | La calle del medio

“Manicurista” se le dice a la persona que tiene por oficio cuidar y embellecer las manos, especialmente las uñas. A lo largo de los años se ha transformado la estructura de la palabra. Tanto la manicure como el pedicure, son palabras usadas para nombrar el arte del arreglo de uñas en manos y en pies. La primera de origen latín manus “mano” más “cura”, (cuidado) y la segunda de “pedicuro” del latín pedis “pies” más “cura” (cuidado); sin embargo, el pedicuro es la persona encargada de tratar las infecciones de los pies, curando callos, uñeros, etc. Para realizar el arreglo de uñas, se necesita una capacitación certificada por un centro de belleza que brinde todo el material instructivo tanto teórico como práctico. 

La labor de manicurista se encuentra bajo un contexto de flexibilidad, informalidad y precariedad laboral. Se trata de un trabajo que todavía no cuenta con el amparo de normas específicas que reconozcan tanto la profesión como la labor que se ejerce. Esto tiene mucha relación con el hecho de que entre las manicuristas no existe un gremio (corporación formada por personas que desarrollan una misma profesión, oficio o actividad), que se haya conformado buscando la finalidad de hacer valer sus derechos laborales tal como sí ha ocurrido con las empleadas del servicio doméstico. Las trabajadoras domésticas bajo una constante lucha conformaron la Unión de Trabajadoras de Servicio Doméstico, y han logrado como victoria la ley 1788 de 2016 donde se les garantiza el pago de la prima y se les exige a los empleadores el pago bianual por los servicios prestados dentro del hogar. Lastimosamente en Colombia no existe una ley que garantice los mismos derechos a los trabajadores del campo de la belleza, lo que permite situarlos en un plano de vulnerabilidad, dando paso para que las administrativas de los establecimientos, no se vean en la exigencia de realizar el pago de prestaciones sociales y demás garantías que por ley tiene todo trabajador. 

Así mismo como no existe una ley, en la mayoría de ocasiones no existe un contrato por escrito que defina el trabajo que realizarán dentro del salón de belleza, donde se estipulen los horarios, la forma de pago y demás aspectos que permitan una adecuada relación laboral en donde los empleados se encuentren satisfechos con el establecimiento en el cual trabajan. 

Lo que permite comprender que tanto manicuristas como peluqueros no son beneficiarios de un sueldo básico mensual, todo reposa en el número frecuente de clientes que puedan atender, aspecto que también abre paso para que las jornadas de trabajo sean más extensas y agotadoras, dado que si en su turno de trabajo establecido no han atendido el número suficiente de clientes para hacerse el mínimo básico del día, deben prolongar la jornada laboral hasta casi diez y doce horas al día, con la finalidad de que ese tiempo les permita atender el número de clientes que no fue posible conseguir horas antes. Los ingresos obtenidos por las manicuristas son significativamente inferiores a los alcanzados por los peluqueros. 

Pese a la vulnerabilidad de la labor, muchas mujeres continúan eligiendo esta actividad para satisfacer sus necesidades económicas, ya que exige poca capacitación académica, que se compensa con las destrezas inculcadas a las mujeres en su socialización primaria, idóneas para trabajar con delicadeza y en superficies pequeñas, como lo es la uña.

Esta labor se puede desempeñar mediante dos modalidades, dependiendo de las necesidades y prioridades de la manicurista, puede elegir ser independiente, lo que involucra conseguir sus propios clientes y realizar una agenda diaria de visitas para prestar el servicio en la casa de la clienta. La segunda modalidad de trabajo se da bajo las reglas de un establecimiento, lo que condiciona en horarios y tiempo a la manicurista, además de tener que dividir las ganancias de su trabajo.

Trabajo de aula del curso Fotografía y lenguaje visual, correspondiente al primer semestre del Programa de Comunicación Social de la UNAB dictado por el docente Ricardo Jaramillo
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