Mi experiencia en México

May 4, 2011 | Institucional

Por Nicole Ewert*
Mi experiencia en el Instituto Tecnológico de Monterrey (TEC), donde estoy de intercambio por este semestre, ha sido inolvidable. He aprendido muchas cosas desde que llegué.

Todo ha sido un proceso, adaptarme a la comida (que es completamente diferente a la colombiana: todo tiene chile, es impresionante), adaptarme al hecho de tener que aprender a vivir sola, a manejar mis finanzas, a ser responsable por mis tareas, estudios y compromisos. Y no sólo eso sino también el hecho de estar lejos de casa, de mis amigos, familia, ha sido duro pero enriquecedor no solamente en el área profesional, sino también lo personal. 

He aprendido a contemplar la vida desde otro punto de vista. La verdad, el tener una oportunidad de intercambio es lo mejor que le puede pasar a un estudiante, porque se conoce otro mundo diferente a Bucaramanga, es algo totalmente distinto. Es espectacular cambiar de ambiente, de cultura, de alimentos, de amigos, lo que a uno le permite crecer por montones, aprender otras cosas de la vida, interactuar con otras culturas (Europa, Asia y Latinoamérica) aprender de ellas, conocer paisajes hermosos de este país. Es una experiencia que sencillamente es imposible desaprovechar, que es para toda la vida. El problema es que al cabo de un tiempo uno ya no quiere irse, ya no quiere regresar a Colombia.

“¡México lindo y querido!”. México es un país lleno de contrastes. Las tradiciones, cultura, festividades, las personas, los negocios, su idioma, su amor por no olvidar de donde vienen, sus raíces, son cosas que no se aprenden de los libros, sino viviéndolo, experimentándolo y por eso no dudo en recomendarlo. No sólo el país es hermoso. Hay que ver el TEC de Monterrey, es una universidad linda, la gente es amable (en general en México todos son súper amables). Las instalaciones son preciosas, el campus es muy agradable.

El ambiente del TEC es parecido a la UNAB, por lo que al llegar a este lugar uno se siente como si estuviera en casa. Es realmente un enorme privilegio estudiar aquí. Una parte importante han sido las materias que estoy cursando. En el TEC la metodología de enseñanza es avanzada, moderna, las clases son geniales, los profesores son altamente capacitados y hacen todos los esfuerzos para que uno se involucre en el ejercicio profesional; además, continuamente hay excelentes ofertas de oportunidades laborales.

Tal vez lo que más se me ha dificultado ha sido la comida. ¡Es impresionante! Toda la comida en México tiene picante. Pero, increíblemente, al final me ha ido gustando y gracias a Dios tuve el privilegio de compartir la habitación con una “chava” mexicana que también me ha enseñado muchas cosas de este país como por ejemplo cómo hablar (porque literalmente aquí se habla otro español), qué se puede decir, qué no decir, cómo actuar en determinada situación, etc., eso me ha ayudado mucho a “encajar” y como lo mencioné antes, son cosas que no se aprenden de un libro de historia, sino viviéndolas.  En realidad, la experiencia no sólo deja conocimientos nuevos, sino amigos inolvidables, experiencias que marcan y forjan un carácter y que uno podrá compartir siempre. 

También he tenido que lidiar con el cambio de horario. Primero, en enero estábamos una hora adelantados con la hora de Colombia y por estar al norte del continente, se alcanzan a sentir las estaciones. Pero ahora, en abril, se cambió a la hora de verano. Lo “padre” es que este horario de verano permitió que tuviera la misma hora en Colombia, pero amanece como a las 8 a.m. y oscurece como las 8 p.m. Es curioso ver el cielo bastante claro a las 7 p.m., como si fueran las 12 del día. Es genial ver cosas nuevas y distintas, que al principio pueden dar un poco de miedo, pero que a la larga son buenas experiencias.

A mis amigos y compañeros de otras carreras en la UNAB les digo que se atrevan a vivir esta experiencia del intercambio, es una oportunidad única que hay que aprovechar.

También les doy algunas recomendaciones: vivan la experiencia al máximo, aprovechen cada momento que estén por fuera y lleguen sin ningún miedo y con una mente abierta frente a las nuevas experiencias para disfrutarlas al máximo. ¡Atrévanse a vivir la experiencia de sus vidas!

Estoy feliz y agradecida con Dios, con mi familia y con la Universidad por permitirme participar de este intercambio en Monterrey. Me siento orgullosa de decir que estudio en Colombia, en la UNAB y que estoy un semestre en el TEC.

Estudiante de octavo semestre de Administración de Empresas

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