Paola Núñez, ganadora del premio nacional ‘Docentes que Inspiran’ de la Fundación Compartir

Dic 16, 2020 | Graduados

Paola Catalina Núñez Caballero, rectora del centro educativo Rural Paulón, encontró en un año lleno de retos, una oportunidad para innovar y crear algo que evitará la deserción de sus más de 200 estudiantes, que desde marzo reciben clases en sus casas por la declaratoria nacional de emergencia por covid-19.

El proyecto educativo ‘La Casa de Coco’ es una producción educativa fundamentada en material para radio que facilita el acompañamiento de la escolaridad en casa.

En Generaciones UNAB hablamos con la graduada del programa de Licenciatura en Educación Infantil sobre su trayectoria, retos y este proyecto educativo que le permitió ganar el Premio Nacional ‘Docentes que inspiran’ de la Fundación Compartir.

¿Cuál fue el primer trabajo al graduarte de la Universidad? Háblanos de esta experiencia.

Mi primer trabajo al graduarme de la Universidad fue como Docente de Preescolar en el Colegio de la Presentación. Yo había estudiado en este colegio y siempre me pareció interesante la idea de regresar en el rol de docente, ya que gracias a mi experiencia como estudiante, conocía la metodología de trabajo y los principios institucionales. A ellos también les gustó  la idea de tener una exalumna dentro de su equipo de trabajo y así fue como logré mi primera vinculación laboral.

¿Qué puedes destacar de la formación que te brindó el programa de Licenciatura en Educación Infantil de la UNAB?

Destaco que el programa de Licenciatura en Educación Infantil me formó con una mirada respetuosa de la infancia. Con el interés por estudiar el pensamiento infantil con rigurosidad, entendiendo que en la primera infancia se estructuran procesos cognitivos y afectivos que entran a jugar un papel determinante en la vida de todo ser humano.

Además destaco el estudio de las didácticas particulares de áreas como el lenguaje y las matemáticas, y, de manera especial, el énfasis en el uso de recursos lúdicos para ingresar al universo infantil de manera natural, logrando la conexión afectiva con el niño y la construcción de aprendizajes sólidos, dotados de sentido.

Con tu proyecto educativo ‘La Casa de Coco’ para la institución educativa Rural El Paulón, ganaste el premio nacional ‘Docentes que Inspiran’ de la Fundación Compartir. Cuéntanos ¿cómo surgió la idea?

‘La Casa de Coco’ nace de la necesidad de llegar a los estudiantes de las comunidades rurales de Bucaramanga durante la crisis generada por el coronavirus covid-19. En el sector rural la mayoría de familias no cuentan con acceso permanente a internet y no podían garantizar la permanencia de los estudiantes en el sistema escolar.

Ante esta gran dificultad surgió la idea de utilizar la radio como herramienta, logrando la construcción de contenidos educativos flexibles e incluyentes en formato sonoro, los cuales se emitieron semanalmente en importantes emisoras locales. Logramos consolidar una red increíble de personas e instituciones que se unieron alrededor de esta iniciativa, entregando su conocimiento, talento y posibilidades de acción al servicio de la educación de los niños y niñas de Bucaramanga y de municipios cercanos.

¿Recuerdas algún momento o momentos cruciales que te pusieron en el camino que recorres actualmente?

Son muchos los momentos que puedo identificar dentro de toda esta trama que ha sido mi recorrido por el mundo de la educación. Recuerdo durante mi juventud, la curiosidad que me despertaba escuchar a mis primos más pequeños hablar, notar que en las cosas que decían y en su manera de actuar había una sabiduría tan natural, que aún no deja de sorprenderme. Los niños y las niñas son sabios y deberíamos escucharlos con atención plena.

También recuerdo de manera especial la espera y llegada de mi hija, que se convirtió en una gran motivación y oportunidad para observar de cerca muchos planteamientos relacionados con los procesos de estimulación en la primera infancia.

Recuerdo enseñarle a leer en casa, antes de iniciar su escolaridad formal, jugando y poniendo a prueba las teorías que estudiaba en la universidad.

A mis compañeros de clase, los recuerdo convirtiendo mi casa en un laboratorio pedagógico en el que podían observar de primera mano lo que hasta ese momento solo habíamos podido conocer en los libros.

Por otra parte, fue determinante mi paso del sector educativo privado al sector público porque me permitió conocer de primera mano la descomunal brecha de inequidad que se vive en Colombia y al mismo tiempo ratificar mi convicción respecto a la educación como elemento indispensable para cerrarlas. Recuerdo que de esta experiencia obtuve uno de los aprendizajes que considero más significativos en mi vida como educadora y es que la infraestructura que realmente soporta los mejores procesos educativos es la humana y por eso los mejores maestros deben estar justamente allí, donde la sociedad necesita reedificarse, reconstruirse y dignificarse.

¿Qué competencias profesionales consideras imprescindibles para asumir los retos educativos del presente? 

Creo que son indispensables el liderazgo, la organización y la capacidad para trabajar en equipo. El liderazgo es motor. Un educador debe conocer este potencial y entender que su rol debe ser un rol movilizador.

Ahora bien, para liderar equipos de trabajo la organización es fundamental. Se debe aprender a planear, a estructurar y a desestructurar; a ejecutar y a evaluar lo ejecutado para replantear futuras acciones y tender al mejoramiento continuo. El presente nos ha mostrado que la capacidad de trabajar de manera articulada, flexible e interdisciplinaria permite alcanzar grandes resultados.

Creo que estos tres elementos, liderazgo, organización y trabajo en equipo son competencias imprescindibles para asumir los retos educativos del presente.

Para los estudiantes que están a punto de graduarse cómo Licenciados en Educación Infantil ¿qué consejo les darías para asumir los retos que presenta el sector educativo?

Mi consejo sería que se tomen su labor con mucha seriedad. Los maestros son indispensables para la construcción de una sociedad más equitativa y humana, en ese sentido, la labor del maestro debe ser impecable, rigurosa y profesional.

Considero que quien decide dedicarse a la labor de educar, se adentra en una misión que hay que asumir con delicadeza y precisión, así que los invito a tomarse muy en serio su formación y práctica profesional, dignificando la labor del maestro desde el ejercicio pleno y consciente de su vocación.

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