Para emprendedores

Oct 20, 2010 | Institucional

Vivir la UNAB dialogó con el experto argentino Rubén Andrés Ascúa, uno de los invitados al XV Seminario Financiero Internacional, acerca de un tema que expuso en el Seminario y que cobra vigencia en el ámbito universitario nacional: el emprendimiento.

¿Cómo ve el desarrollo del emprendimiento en América Latina comparado con Europa?
Uno no deja de tener una visión optimista de lo que sucede en América Latina al amparo de la flexibilidad, creatividad e improvisación, que en algunos aspectos podrían verse como defectos, pero que en el campo de lanzamiento de emprendimientos indudablemente se tratan de una virtud. En comparación con los países desarrollados, es claro que es mucho más difícil generar un emprendimiento sustentable en aquellas naciones en comparación con las nuestras. Nos fijamos mucho de determinadas barreras que se producen y que se reflejan más en esas naciones desarrolladas, me refiero a mecanismos de regulación, impuestos, etc. lo que normalmente hace que el empresario se queje y como emprendedores en una primera instancia también generan un impacto negativo, pero eso también sucede en países como Alemania.
Lo que sí hay que reconocer es que los emprendimientos de base universitaria son mucho más importantes en esos países que en los nuestros, porque en Suramérica las universidades generalmente preparan profesionales para desempeñarse en empresas ya consolidadas, lo que hace que no aumente la cantidad de empresas que tienen basamentos universitarios, ni emergen nuevas empresas que hayan surgido de una universidad. Por eso es importante en las instituciones de educación superior darles impulso a las iniciativas que promueven el emprendimiento.

¿Cuál es el perfil del emprendedor universitario?
Hoy no podemos hablar de un emprendedor que lleve adelante su empresa, idea o proyecto, sino de un ‘equipo emprendedor’, en el que se requieren habilidades técnicas y tecnológicas, además de gestión, conocimiento de mercado, finanzas, logística, organización, etc. y no podemos pensar que una persona al estilo “Superman” encarne todo tipo de habilidades. Ahí es donde se requiere una acción en común de las facultades de una universidad tendiente a interactuar más entre las distintitas carreras para que surjan emprendedores a partir de un grupo interdisciplinario y no “llaneros solitarios” que pretendan crear sobre la base de un fuerte conocimiento específico, pero débil en aspectos como mercadeo, por ejemplo.

¿Cómo debe ser la relación entre el equipo emprendedor y el inversionista?
Habiendo cumplido el primer requisito de tener un equipo sólido desde el punto de vista de complementariedad del conocimiento y la acción, la segunda instancia es entrenar a la demanda de financiamiento; es decir, a este equipo que pueda conocer las reglas básicas sobre las cuales sentarse a discutir y a su vez tocar puertas de potenciales socios o inversionistas. Más allá de las formalidades técnicas y específicas, lo importante es saber cómo ser atractivo para el inversionista, lógicamente basado en un fondo bien estructurado.

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