Primer puesto en el Premio Nacional de Cuento

Nov 20, 2007 | Institucional

La obra del estudiante, denominada Cuatro Cuentos para Cuatro Días hábiles, compitió con 216 obras y 60 libros de cuento de estudiantes de 51 universidades de todo el país.

Sergio Augusto, de 23 años y quien cursa el cuarto semestre, precisó que su obra es una crítica a la burocracia imperante en el país, en todos los círculos de poder, y sobre los estereotipos de funcionarios que se mueven en ese mundo.

El jurado estuvo conformado por Mauricio Vargas, Guido Tamayo y Fernando Quiroz, bajo la coordinación de Clara Mercedes Arango, Directora del Departamento de Extensión Cultural; y de Poesía, Lucía Estrada, David Bonells y Hernán Vargas Carreño.

Los jurados del concurso decidieron además, otorgar menciones en los dos géneros narrativos: en cuento, a Fabián Mauricio Martínez, estudiante de Ciencias Humanas de la Universidad Industrial de Santander, por el conjunto de cuentos: Apuntes sobre Homo Sapiens.

En Poesía, a los estudiantes Wálter Espinal, de la faculta de Filosofía de la Universidad de Antioquia, con su libro La Danza de Narciso y a Albeiro Arias, estudiante de Licenciatura en lenguas, de la Universidad del Tolima, con su libro Los Ojos del Nómada.

Un perfil singular
Nací el 23 de septiembre de 1984 en la Clínica Materno-infantil San Luis, cuando por las calles todavía limpiaban el desorden de las ferias de Bucaramanga de ese año.

Aprendí a leer muy temprano y casi por mi cuenta, aunque no niego que mis padres tuvieron que ver con mi amor a las letras: mi papá aportó a Julio Verne y con mi mamá nos deleitamos leyendo Moby Dick.

Cursé la primaria en dos colegios: el primero, aún lo dirigen los jesuitas; el segundo, sigue ubicado dentro de la Quinta Brigada. Después estudié el bachillerato en el Instituto Técnico Superior Dámaso Zapata, donde pasé buenos años juicioso.

Desde siempre me ha gustado escribir, aunque la fiebre por la literatura se me subió de forma alarmante cuando terminaba el colegio. La crisis se agudizó cuando cumplí 20 años y decidí retirarme de la carrera de Historia, en la UIS, porque sentía que estaba prohibido el vuelo poético, y como estudiante de Historia veía castrada mi forma de escribir. De modo que me retiré y comencé a reordenar mi vida.

En 2006 decidí comenzar a estudiar Comunicación Social en la UNAB y todo me sale de maravilla desde entonces. Me expreso a mi antojo, cuando tengo un teclado bajo las yemas de los dedos. Y escribo, y descargo caracteres sobre la hoja en blanco y veo cómo se forman las frases y se me compone la vida en un escrito.

Todas las experiencias que he tenido en mi corta vida me han llevado siempre a la hoja de papel y a la pluma que se encarga de adornarla. La pasión por la literatura me consume; escribir es lo que más me gusta hacer, es mi vida. De hecho, siento que sólo vivo cuando escribo… lo demás es puro cuento.

Fuente: Vanguardia Liberal – Martes 20 de noviembre.

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