Conozca, desde la mirada de docentes y estudiantes, cómo se vive el retorno a clases en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNAB

Oct 14, 2021 | Institucional

La Facultad de Ciencias de la Salud inició este semestre la nueva fase de retorno gradual progresivo, aumentando sus actividades académicas y de investigación. El regreso a la nueva normalidad supone, sin duda, nuevos retos para profesores y estudiantes que alternan las modalidades de enseñanza presencial e híbrida con los desafíos que esto implica.

Aunque el cumplimiento de las medidas de bioseguridad seguirá siendo clave en la pandemia que se vive desde hace 19 meses, hoy estudiantes de medicina, enfermería y psicología transitan por pasillos y espacios que permanecían vacíos. En las amplias zonas y aulas del campus El Bosque retornaron los sonidos, las voces que traducen conocimientos científicos y la camaradería. Y el acceso a servicios como biblioteca, laboratorios, cancha, cafeterías y otros espacios es un hecho y seguirá activándose para el aprovechamiento de toda la comunidad educativa.

Si bien las cifras de morbimortalidad de la pandemia han tenido un descenso por la vacunación de la población mayor de 12 años, los protocolos de bioseguridad serán protagonistas por un largo tiempo. El reto sigue siendo el distanciamiento físico, el uso adecuado del tapabocas y el lavado constante de manos. Todo con un único propósito: preservar la salud y la vida de todos.

Para el profesor Vladimir Saldarriaga Téllez, del área de Ciencias Básicas de la Facultad de Ciencias de la Salud, “la pandemia ha sido una situación bien particular. Ha sido difícil para los estudiantes y para los profesores, porque si bien reconocemos que hay muchas potencialidades en los recursos digitales, en los recursos web, definitivamente desde mi óptica la universidad no es solamente el ámbito del conocimiento, sino el ámbito de la interacción humana, y yo siento que para los estudiantes es una necesidad, inclusive para nosotros como profesores, el poder vivir la vida en el campus”.

Lo que más extrañaban los estudiantes, según Juan Manuel Durán Torres, de segundo semestre de Medicina, era “venir al anfiteatro, mirar las cosas, poder uno mismo tocar, palpar las cosas, saber de qué se está hablando y sobre qué se va a hablar”. Y para Silvia Natalia Hernández Quiroga, estudiante de cuarto semestre de Enfermería, “era a mis compañeros, interactuar con ellos, también el tema de las clases, los profesores, eso me parece muy importante”.

¿Cuáles son los mayores retos del regreso a la presencialidad?

Los estudiantes han destacado que uno de los retos que han tenido en este regreso a la presencialidad, que se alterna con clases remotas, ha sido incorporar el aprendizaje teórico recibido en la virtualidad a escenarios de práctica en la universidad, así como la presentación de parciales. Subrayaron, además, el poder conocerse con sus compañeros por fuera de los límites de una cámara web.

“El mayor reto ha sido asistir presencialmente. El ser humano se adapta a todo. Llevábamos un año y medio adaptados a tomar las clases desde casa, el ambiente de mi hogar me permitía tener silencio y tranquilidad. Al volver a clase he tenido ese choque, me está costando volver, no es que no quiera, solo que cuesta”, dijo Mayra Alejandra Roa, estudiante de octavo semestre de Psicología.

“A la hora de estar con el profesor contacto a contacto el conocimiento es más grande que detrás de una pantalla, porque detrás de una pantalla uno se distrae con diferentes cosas que puede haber en el entorno; en cambio, cuando uno está en clases presenciales está con el profesor concentrado y aprendiendo mejor”, aseguró Óscar Alejandro León Herrera, estudiante de Enfermería.

¿Algunas anécdotas para contar?

Entre las anécdotas del regreso a clases, los estudiantes destacan que hubo sorpresas en los encuentros con sus compañeros y profesores. La diferencia entre la percepción de una cámara y la realidad es muy alta: “impacta mucho llevar viendo a los compañeros por una foto, seis meses, un año, y llegar y verlos es como ¡ay, este es Juan!, ¡ay, esta es Linda! Entonces es como la gracia. Pero, a la vez, uno dice sí hacía falta volver porque uno tiene que relacionarse con sus compañeros que, a futuro, vamos a ser profesionales y debemos tener buenas relaciones”, compartió Miguel Santiago Castro, estudiante de segundo semestre de Medicina.

Frente a qué rescatan de la virtualidad y de las experiencias que han tenido en las clases remotas, Hernández Quiroga dijo que “los profesores siempre tenían que grabar las clases, entonces podías repetirlas las veces que tú quisieras… Entonces, es muy importante porque uno rescata muchos apuntes que tal vez en la clase no alcanza a tomar y al repetir y repetir la clase, pues de pronto ya vuelves y lo retomas”.

Para el profesor Saldarriaga Téllez, “no estamos diseñados para estar tanto tiempo frente a un computador ni física ni emocionalmente. Vivir la universidad no es solamente ir a estudiar, es ir a la cafetería, a la biblioteca, al campus, al CSU; es conversar, es compartir y eso es una necesidad que se siente en grande”.

Los retos de la presencialidad

Los estudiantes destacan los beneficios de la enseñanza presencial, especialmente, por no distraerse con facilidad, poder expresar emociones desde la cercanía y ver al profesor en un espacio físico en el que también utiliza el cuerpo para enseñar, hacer movimientos, ilustrar situaciones, etc.

El regreso a la presencialidad total sigue condicionado, por ahora, a la situación de la pandemia a nivel local y nacional. Se espera que la vacunación aumente y que las medidas de autocuidado sigan siendo una constante en la cotidianidad. Sin duda, las autoridades universitarias continuarán impulsando un regreso progresivo y seguro para todos. 

Los retos que impone la presencialidad en el campus sugieren que tanto administrativos como docentes y estudiantes sean más estrictos con las medidas de bioseguridad. Por ello, el distanciamiento y el uso del tapabocas siguen siendo claves, aunque, “definitivamente todos quieran estar arremolinados”, como dice de forma jocosa el profesor Saldarriaga.

Las nuevas tendencias pedagógicas

Con la llegada de la pandemia no solo nos cambió la pinta, sino también las costumbres, la manera de percibir el mundo y la forma de aprender y enseñar. Hay quienes dicen que la enseñanza híbrida llegó para quedarse. Estudios académicos muestran que la combinación de la presencialidad y la virtualidad puede trascender límites y acogerse como una tendencia pedagógica innovadora que permanezca en el tiempo.

¿Qué opina la comunidad educativa? “Los que no somos nativos digitales debemos aprender nuevas maneras de manejar estas plataformas. Esto cuesta en las primeras semanas, pero una vez entendemos el manejo de las herramientas, las clases empiezan a fluir con normalidad; percibimos también un entusiasmo por volver a los salones de clase a aprovechar las experiencias de encuentro que las aulas presenciales ofrecen”, asegura Mario Páez, profesor del programa de Psicología.

“La modalidad híbrida permite aprovechar los recursos digitales y los medios presenciales para generar mayor interactividad en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Si bien aún tenemos grandes retos, estamos avanzando con la anuencia de estudiantes y docentes”, opina Diana Reyes, profesora del programa de Enfermería.

Para Miguel Santiago, “lo de las clases teóricas que queden grabadas es muy importante, ya que en cualquier momento del día podemos ver, repetir, escuchar y analizar todo lo que el profesor nos plasma. Frente a la presencialidad, nosotros estamos asistiendo una vez por semana, pero de a poco la universidad nos va brindando nuevos espacios para poder asistir a más laboratorios”.

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