Balance de la pandemia: 20 meses de transformaciones

Dic 13, 2021 | Institucional

Cambió la perspectiva cultural frente al uso y apropiación tecnológica, las formas de aprender y enseñar, los modos de entender y ver el mundo, las prácticas educativas, las costumbres y hasta el vestuario. Claudia Salazar analiza los retos de cara a 2022.

Las lecciones aprendidas desde el punto de vista pedagógico en la Facultad, 20 meses después del inicio de la pandemia, son planteadas por la profesora Salazar de forma metafórica, ha sido “como si estuviéramos en un viaje así: ir hacia el encuentro, descubrir, asombrarse, perderse, interrogarse, inquietarse, sentir la incertidumbre, construir certezas, documentar, recoger diversas fuentes, dejar huellas que otros puedan ver y sentir”.

Las transformaciones pedagógicas en el marco de la pandemia también han evidenciado disparidades en el acceso a la tecnología tanto para estudiantes como para docentes y colaboradores, desafíos en nuevos modos de enseñanza como la presencialidad remota, las teleclases, entre otras, que irrumpen hoy por hoy en las cotidianidades educativas y ponen de manifiesto la necesidad de potenciar y diversificar el papel de la enseñanza híbrida en ambientes universitarios. “Un gran reto pedagógico que nos toca de cerca a los docentes, se relaciona con la pregunta por el ¿qué y cómo hacemos desde los ambientes educativos que proponemos para que los estudiantes retornen motivados y se impliquen con su proceso de aprendizaje?” subrayó Salazar.

Agregó además que “no podemos ser ajenos al hecho que acompañamos procesos educativos en una Facultad de Ciencias de la Salud y que en educación estamos en procesos de interacción, trabajamos con personas y para personas, por lo que hay un reto que sin duda adquiere una connotación especial: el cuidado emocional de los estudiantes y de los equipos docentes e institucionales, esto es un factor esencial, es un elemento transversal, no solo en tiempos de pandemia, sino que ha de quedar como una práctica natural en el acto educativo”.

Sin duda, el desafío de cara a 2022 lleva a repensar los modelos tradicionales de enseñanza, incluso con incorporación de las TIC, para pensar en el desarrollo de contenidos creados a partir de narrativas transmedia multimediales; así como en el empleo de actividades sincrónicas y asincrónicas que permitan que el estudiante asuma un papel activo en su proceso de aprendizaje, construya de forma colectiva el conocimiento y participe en procesos de interacción creativos y  versátiles con apoyo de las TIC. De forma que se construyan “hiperaulas” que superen lo tradicional.

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