Un capítulo para la paz de Colombia

Abr 20, 2009 | Institucional

Por invitación de la Fundación alemana Friedrich Ebert Stiftung y su Centro de Competencia en Comunicación para América Latina, el periodista Pastor Virviescas Gómez -director de la Oficina de Prensa y Comunicaciones de la UNAB y jefe de redacción del Periódico 15- elaborará uno de los trece capítulos que conformarán el libro ¿Sólo cuenta la vida¿, sobre los ganadores del Premio Nacional de Paz que desde 1999 es otorgado por Caracol Radio y Televisión, El Tiempo, El Colombiano, la revista Semana, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y Fescol.

Bajo su responsabilidad estará la recuperación para la memoria de los procesos, errores, aciertos y visión de futuro, a través de una crónica periodística, del ¿Pueblo Soberano de Mogotes¿, ganador de la primera versión del Premio Nacional de Paz.

Esa población santandereana durante años fue víctima de los grupos guerrilleros y paramilitares. Después de una incursión realizada por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1997, los mogotanos decidieron tomar en sus manos la conducción del municipio ejerciendo su soberanía a través de una Asamblea Constituyente. Esta iniciativa pronto dio resultados: se eligieron nuevas autoridades locales y se concibió un plan de desarrollo fruto de la participación y el consenso.

¿Para celebrar los diez años del Premio Nacional de Paz, queremos dejar un testimonio periodístico y narrativo sobre las trece experiencias ganadoras del Premio. Por esta razón invitamos a trece periodistas de reconocida experiencia y autonomía de punto de vista para que elaboren las respectivas crónicas¿, dice el mensaje de los organizadores.

El comité editorial conformado por Martha Cárdenas, Omar Rincón, Martha Ruiz y Álvaro Sierra, escogió además de Virviescas Gómez a los periodistas José Navia, Alberto Salcedo Ramos, Juanita León, Carlos Alberto Giraldo, Pilar Lozano, Marisol Gómez, Cristian Valencia, Juan Forero, Luis Alberto Miño y Nelson Freddy Padilla, quienes tendrán a su cargo rescatar experiencias como la Guardia Indígena, Diócesis de Quibdó, madres de la Candelaria, Proyecto Nasa, Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, el profesor Gustavo Moncayo y su hija Yury, así como el Colectivo Montes de María, que forman parte de las 1.359 postulaciones provenientes de todas las regiones del país y son reflejo de todos los sectores sociales que trabajan en la construcción de condiciones para la paz en medio del conflicto armado interno.

El Premio Nacional de Paz fue instituido como un instrumento para promover la paz, la humanización, la solidaridad y el entendimiento civilizado entre los colombianos, y cada año se otorga a una o varias personas o entidades que contribuyan de manera destacada a concretar y desarrollar procesos de paz locales, regionales o nacionales.

Los más recientes ganadores fueron el periodista Herbin Hoyos, director del programa radial ¿Las voces del secuestro¿, de Caracol Radio, y el cabo del Ejército, William Pérez, uno de los 43 militares tomados como rehenes luego del ataque a la base militar de El Billar y quien permaneció en poder de las Farc durante diez años.

Teniendo claro que no se trata de redactar una oda sino contar la historia como es, además de explicar en qué consistió el ¿Pueblo Soberano de Mogotes¿ y cuál fue su valor, Pastor Virviescas deberá que desplazarse -los fines de semana para no descuidar sus labores en la UNAB- hasta este municipio de la provincia guanentina, buscar los documentos y contactar las fuentes que corroboren si esta experiencia sobrevivió, se disolvió o se transformó. 20.000 son los caracteres exactos que tendrá esta crónica sobre una gesta que costó sangre, sudor y lágrimas a una población que se hastió de los grupos armados ilegales y de la inoperancia del Estado, cuando no la complicidad de parte de sus estamentos.

En su momento, el Jurado del Premio tuvo en cuenta para dar su veredicto que ante la toma del ELN y la retención de su alcalde con el propósito de ser ¿juzgado¿ por prácticas corruptas, sus ciudadanos, acompañados por la Diócesis de Socorro y San Gil, se unieron como pueblo soberano para exigir la libertad y el respeto a la vida del burgomaestre.

Ante la violencia, el pueblo en vez de desbandarse se organizó y fue así como por decisión colectiva se llevó a cabo una oficiosa investigación sobre el alcalde que ellos mismos habían elegido y al hallarlo culpable resolvieron -en ejercicio de los artículos 40 y 103 de la Constitución Nacional-, iniciar un proceso de revocatoria del mandato para derrocar a los corruptos, al son de la música y de la letra de la copla: ¿El pueblo lo dice, y tiene la razón: si todos participamos, se acaba la corrupción¿.

Luego redactaron un proyecto de desarrollo integral, comprometieron a sus autoridades, blindaron su territorio y le demostraron a Colombia que ¿sí es posible pasar de una democracia ¿simplemente¿ representativa a una democracia de participación constructiva¿.

Al mismo tiempo -subrayó el Jurado- los mogotanos demostraron que una comunidad inspirada en los principios cristianos, organizada democráticamente, resuelta a rescatar su soberanía, guardiana de los valores fundamentales y defensora de la solución pacífica de los conflictos, puede cantar con orgullo que ¿No es con bala, ni con guerra, sino con participación¿.

Mogotes, además, acometió el primer intento de insurrección comunera en octubre de 1780, un pasaje de la historia al que el país no le ha dado el reconocimiento que se merece.

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