Una chelista con proyección internacional

Nov 10, 2015 | Institucional

Tal vez la hayas visto en algún concierto de la Orquesta Sinfónica de la UNAB, en una presentación del Festival de Arcos o simplemente caminando por los pasillos de la Universidad, con su gran instrumento a cuestas. Edna Rincón, es chelista, estudiante de décimo semestre de Música y próximamente partirá a Brasil a participar del Festival de Música de Santa Catarina, uno de los más importantes del continente.

“Yo soy autónomo” revista, conversó con esta talentosa artista.

 ¿Cómo supiste que lo tuyo era la música?

Edna Rincón: Desde muy pequeña. Aunque mi mamá es Comunicadora Social y mi papá es Administrador de Empresas, en algún momento se desempeñaron como cantantes y me inculcaron el canto. Además tengo tíos músicos.

Posteriormente tuve la opción de alternar mis estudios de colegio con la música.

Perseguir tu sueño musical hizo que tuvieras que cambiar de ciudad y separarte de tu familia ¿Cómo fue esa transición?

E.R.: Yo soy de Barrancabermeja, así que una vez me gradué del colegio y con el apoyo de mis papás decidí tomar la música como mi profesión y mudarme a Bucaramanga. Aunque no es fácil dejar a tu familia creo que ha sido una preparación para lo que viene una vez me gradúe, porque ya sea por trabajo o estudio tendré que viajar.

¿Por qué elegiste el violonchelo?

E.R.: Aunque en Barrancabermeja es más común escuchar el vallenato, el porro o las tamboras, a mí siempre me gustó mucho la música clásica. Escuchaba en las presentaciones de orquestas los solos de chelo y me gustaba más.

Empecé a tocarlo en Barranca, gracias a que un tío tenía la idea de crear una orquesta sinfónica y me dijo que empezara con ese instrumento en la agrupación que quería armar. Desde ese momento estoy  con el chelo.

 

¿Integrante de la Orquesta Sinfónica, del Grupo de Arcos y ahora de la Sinfónica Juvenil de la Universidad?

E.R.: Así es. Sucede que no hay muchos chelistas, en la UNAB solo somos tres estudiantes los que tocamos este instrumento. Se supone que a la Orquesta de Arcos los estudiantes pueden ingresar desde tercer semestre, pero cuando llegué a estudiar a la Universidad era la única chelista y me ofrecieron pertenecer de una vez a esta agrupación. A la Orquesta Sinfónica ingresé desde el segundo semestre y a la Sinfónica Juvenil desde que se fundó este año.

Creo que cualquier oportunidad que haya de tocar en una orquesta hay que aprovecharla porque no hay muchas donde hacerlo.

¿Qué sentiste en el primer concierto que tuviste con la Orquesta Sinfónica de la Universidad?

E.R.: Estaba nerviosa, muy asustada de llegar a equivocarme o no acostumbrarse al ‘trote’ de la Sinfónica porque es pesado. Me sentía pequeñita al lado de los que ya llevaban un tiempo en la agrupación.

¿Llevas la cuenta de cuántos conciertos has tenido?

E.R.: No tengo ni idea porque son muchísimos (risas). Mensualmente con la Sinfónica son cuatro, de estudiantes son como tres, de la juvenil otros tantos y también con el Festival de Arcos.

Cuando a mí me dicen horas libres yo sé que tengo muchas, porque con cada concierto me dan horas y ya perdí la cuenta de cuántos han sido dentro y fuera de la Universidad.

¿Cuántas horas a la semana le dedicas a la música?

E.R.: Yo me dedico a dormir, a comer y a tocar, eso es lo único que hago. A parte de que tengo ensayos en todas las agrupaciones en las que estoy, tengo mis horas de estudio personal, más los ensayos de preparación para mi recital de grado. Al final del día hago un recuento de lo que hice y se resume en tocar.  Pero no me cansa al fin y al cabo yo estudié lo que me gusta, lo que me apasiona y me hace feliz. No hay nada mejor que dedicarse a lo que a uno le gusta.

¿Has tocado con otras agrupaciones fuera de las de la UNAB?

E.R.: Sí, el año pasado hubo un encuentro interuniversitario de la asociación de Facultades de Artes del país, Cofartes, por su décimo aniversario. Llamaron a varios estudiantes de música del país para conformar un ensamble orquestal de más de 100 músicos, nos invitaron al conservatorio de Música de la Universidad Nacional y tocamos en el teatro León de Greiff.

Fue una experiencia muy chévere porque pude compartir con estudiantes de niveles avanzados de todo el país y conocer a un director tan importante como el maestro Voronkov.

Recientemente te hiciste merecedora a una beca para participar el Festival de Música de Santa Catarina en Brasil, cuéntanos al respecto

E.R.: Era la primera vez que hacía audición para este Festival, presenté el Preludio de la segunda suit de Johan Sebastián Bach, que es repertorio exigido para todos los violonchelistas porque es de muy alta exigencia, y fui seleccionada. A este Festival se presentan aproximadamente dos mil músicos de Latinoamérica y seleccionan 560.

De Colombia hay músicos seleccionados de Bogotá y Medellín y yo soy la única de Santander.

¿En qué consiste el Festival?

E.R.: Los músicos seleccionados estaremos allá durante 20 días. Vamos a recibir clases magistrales con maestros de talla internacional, eminencias en su campo, y también formaremos parte de dos orquestas que hacen un repertorio sinfónico muy exigente, antes del viaje nos dicen las piezas que debemos llevar estudiadas.

Será la primera vez que toque con más de 500 músicos, eso es nuevo para mí y me emociona mucho.

A tus 22 años ya tienes una nutrida experiencia como chelista, pero ¿Con qué sueñas una vez te gradúes?

E.R.: Sueño con tocar en una muy buena orquesta sinfónica, quiero dedicarme a tocar, ya sea dentro o fuera del país. Para eso tengo que prepararme así que en un futuro cercano creo que haré otra audición para optar por una beca e irme a estudiar fuera del país. 

Mis papás siempre me han apoyado mucho, han visto que tengo oportunidades de viajar a otros lados, que la Universidad me reconoce el trabajo en la Orquesta. Han visto que esta carrera es buena.

 

Tomado de “Yo soy autónomo” revista, edición 61.

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