Vida y obra del mayor de la casa

Dic 11, 2006 | Institucional

En la Plazoleta de Los Fundadores hay una placa en la que están los nombres de quienes hace 54 años sembraron la semilla del Instituto Caldas. Allí figura, en la primera columna, Guillermo Montoya, un paisa que en los años 50 abrió en Bucaramanga la primera representación de Coltejer y Fabricato en la calle 35 arriba de la 15, pero que además con su estímulo económico ayudó a estudiar a jóvenes que lo requerían.

El mayor de sus cinco hijos, Alberto Montoya Puyana, es desde el pasado martes 5 de diciembre el nuevo rector de la UNAB, en sustitución de Gabriel Burgos Mantilla, quien renunció tras desempeñar esa labor durante los últimos 18 años.

Montoya Puyana, nacido el 20 de enero de 1944, estudió la primaria en el Colegio Divino Niño y bachillerato en el San Pedro Claver. En 1968 se hizo arquitecto en la Universidad Javeriana de Bogotá y después empezó una agitada vida en el sector privado y público que lo llevó a consagrarse, por ejemplo, como el Mejor Alcalde de Colombia.

Está casado con la señora Martha Cecilia Muñoz Guerrero y es padre de tres hijos: Juliana Leonor, Sofía Cristina y Juan Felipe, administrador de Empresas de la UNAB del año 1997.

"Pepo", como le llaman sus amigos, es un nadador que con los años cambió las piscinas por el golf, como el Nacional sin filtro -una especie de "pólvora"-, por los tabacos y el Oldsmobile azul, automático y de dos puertas de su papá, por el BMW titanio en el que hoy se desplaza. El cigarrillo lo dejó hace 14 años y durante dos no fumó nada. "Fumaba con una ansiedad enorme y en cada aspirada el humo me llegaba hasta el dedo gordo del pie", admite.

Luego empezó a fumar puros pequeños, los sábados al final de la tarde o en momentos especiales y quizás por el agite de la última semana ha aumentado su frecuencia. "El tabaco es un disfrute distinto, no sólo porque no se aspira, sino por el olor y el sabor", dice.

A donde va no se desprende de un carriel en el que carga la agenda electrónica, el celular y unos tabaquitos fabricados en Zapamanga.

Ejecutivo, líder, batallador, optimista de que este país sale adelante, amigo del presidente Álvaro Uribe Vélez, defensor del libre pensamiento, éste es -a grandes rasgos-, el hombre que la comunidad UNAB se acostumbrará a ver subir temprano en las mañanas las 92 gradas que hay del parqueadero al quinto piso, mientras instalan el nuevo ascensor.

Es el responsable de que el día de su posesión austera en el Auditorio Menor, congregara a sus dos vicerrectores y 25 directores de Escuela, decanos y responsables académicos en una jornada de trabajo que se extendió de 9:32 a.m. a 1:38 p.m., tiempo en el que estuvo atento, tomando nota en su cuaderno nuevo, observando caras, revisando las ejecutorias pero también los proyectos, conociendo a quienes en ese campo serán los encargados de consolidar aún más esta obra que fue posible gracias al empeño de hombres de tesón como su padre y como Gilberto Ramírez H., el padre del nuevo vicerrector Administrativo, Gilberto Ramírez Valbuena.

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